jueves, 13 de diciembre de 2012

Algunas notas sobre la Literatura Z



Algunos de mis lectores me han hecho saber, a través de sus comentarios, que quieren saber más sobre la literatura zombi disponible en el mercado. Pues bien, antes que nada debo decir que este no es un espacio dedicado al género zombi (aunque a veces pareciera que sí), sino más bien un blog dedicado a la literatura que produzco y leo. Pero en efecto, la literatura zombi es una de las que más disfruto últimamente, tal como lo pueden constatar en la mayoría de mis entradas recientes, aunque siempre trato de no abandonar otros géneros del horror, la fantasía y la ficción. Aclarado ese punto, entremos en materia.


A pesar de no parecerlo, la literatura zombi es un tanto más profunda y variada de lo que a simple vista pueda llegar a parecer. Para comenzar, se acepta que hay al menos tres tipos de literatura zombi: el zombi vudú, el zombi pulp y el zombi postromeriano. De los dos primeros no hablare en esta ocasión, así que me concentrare en el zombi postromero, que ha fin de cuentas es el que domina por ahora el panorama literario y cinematográfico.

Este tipo de zombi, tal como su nombre lo indica, surge después de que George A. Romero estrenara su película La noche de los muertos vivientes (1968) y pronto se convirtió en la encarnación principal del no muerto. Sus características son conocidas por todos: reanimados de apariencia cadavérica, lentos, débiles, sin facultades mentales avanzadas, numerosos, carnívoros y, lo más importante y precisamente lo que revolucionó el género, sumamente infecciosos. En efecto, este nuevo zombi no sólo se limita a consumir y devorar, sino que también es capaz de transmitir a otros su condición, multiplicándose hasta que se vea incapaz de seguir expandiendo su infección. Lo que a la postre lo convierte en un muy factible agente del apocalipsis. Algo que muy pocas criaturas han logrado conseguir con tanto éxito en el mundo literario.

Ya ha pasado bastante tiempo desde que Romero sorprendiera al mundo con su película, y como cabria suponer, el zombi ha seguido evolucionando desde entonces, volviéndose cada vez más veloz, más peligroso y más desesperadamente apocalíptico. Y apocalíptico es precisamente la palabra clave en todo este asunto.


Durante los últimos años en la cultura popular, la figura del zombi ha ido oscilando entre el cine y los juegos de video (teniendo muy buenos exponentes en ambos casos), y no es sino hasta fechas recientes que este cobra fuerza y gana presencia dentro del ámbito de la literatura. Ello gracias a la novela Guerra Mundial Z del autor norteamericano Max Brooks. No es que antes de Brooks no se escribiera literatura zombi, pero sin duda le debemos a él y a su libro el BUM del género.

Ahora bien, si el zombi literario moderno surge de las páginas de Brooks, ello no quiere decir que la literatura Z se limite a escritores norteamericanos, nada más lejos que eso. Actualmente podemos hablar de tres grandes corrientes de literatura zombi contemporánea: la inglesa, con David Moody como principal representante; la española, con Manel Loureiro, Carlos Sisi, Sergi Llauger y la norteamericana, con el ya mencionado Brooks, Mira Grant o David Wellington.

Sin querer demeritar a las corrientes inglesa y norteamericana, me gustaría detenerme un poco en la española, la cual es hoy por hoy quizá las más importante y la que ha tenido el mayor crecimiento (tanto en número como en calidad) durante los últimos años. Tanto así que hay una editorial (Dolmen) que tiene una línea especializada en el tema, de la cual se editan aproximadamente 5-6 libros al año. Eso sin mencionar los distintos relatos y novelas independientes que se producen mes a mes con bastante calidad (con sus excepciones, por supuesto).

Debo admitir que es posible que se deba a la cercanía cultural, pero es mi parecer que la literatura zombi que se produce en España es superior a sus similares anglosajones, dotando al género continuamente con planteamientos y situaciones argumentales que, perdonen la expresión, le dan vida nueva. Sea cierta o no mi apreciación, sin duda la literatura Z española es un referente que no puede pasarse por alto.


Sin duda alguna, el apocalipsis zombie se ha convertido ya en un referente de la cultura popular, y tal como mencioné anteriormente, la palabra clave aquí es apocalipsis. Si bien gran parte de los relatos zombi implican el que la humanidad se enfrente a su inminente final, el apocalipsis Z no siempre se reduce a la extinción humana. A veces significa la transformación radical de la civilización a un estado quizá más perturbador, uno en el que la muerte ya ha perdido todo sentido y por ende, la vida ya no tiene valor alguno, o al menos no el que le atribuimos hoy en día. Sin duda, las que lo abordan de este modo son las historias más interesantes.

Finalmente, no puedo terminar este pequeño articulo sin mencionar cuales son mis historias zombi favoritas y las que considero básicas para cualquiera que disfrute con el género. El orden en que las enlisto es enteramente aleatorio y no es en lo absoluto objetivo. Soy consciente de que puedo dejar fuera grandes historias, pero sólo puedo mencionar las que conozco, no es nada personal. Quedan advertidos.

Los caminantes, de Carlos Sisi
Diario de un zombi, de Seri Llauger
Apocalipsis Z, de Manel Loureiro
Guerra Mundial Z, de Max Brooks
Tom Z Stone, de Joe Álamo
Feed, de Mira Grant
Zombie Island, de David Wellington
Antología Z vol. I, de editorial Dolmen
La plaga de los zombis y otras historias de muertos vivientes, de editorial Valdemar
The Walking Dead. El gobernador, de Robert Kirkman y Jay Bonansinga
El Camino de la Cabra, de Santiago Sánchez Pérez



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