jueves, 23 de mayo de 2013

¿Qué es Steampunk?




En los últimos tiempos un término particular ha ido ganando fuerza y adeptos alrededor del mundo gracias a su muy interesante y bella propuesta. Me refiero por supuesto, al steampunk.

      Seguramente muchos han visto representaciones de él sin ser conscientes de lo que son, pues aunque el género está prosperando gracias a muchos entusiastas, todavía hay gente que lo desconoce o que no tiene muy en claro en qué consiste o qué características son las que lo componen.

      De manera muy somera se puede decir que el steampunk es un género artístico multidisciplinario en el que predomina una estética muy particular centrada en elementos mecánicos y tecnológicos basados en la energía del vapor, los engranajes, el cobre, la madera y el cuero.



¿Les suena? Muy probablemente y sin saberlo han visto imágenes, películas o animes en los que estos elementos tienen una importante presencia. Lo que no es de extrañar, pues como ya he mencionado, se trata de un movimiento que poco a poco va ganando presencia en diversos medios.

En estas breves líneas me limitare a hablarles únicamente sobre el steampunk como género literario, no sin antes recomendarle al interesado en conocer más sobre el tema que se dé una vuelta por la entrada correspondiente en la Wikipedia, donde hay bastante información sobre las diversas manifestaciones del steampunk.

Aclarado lo anterior, entremos en materia.



¿Qué es el steampunk?

Antes de responder a esta cuestión, y si me lo permiten,  me gustaría contarles sobre cómo es que me surgió el interés por dicha propuesta artística.

Si mal no recuerdo, aproximadamente a principios del último trimestre del año pasado, la editorial española de reciente formación, Dlorean Ediciones, especializada en literatura de fantasía y ciencia ficción, convocó a escritores de todo el mundo a concursar para formar parte de su antología Steamtales.

Según datos que la misma editorial hizo públicos tiempo después, la convocatoria tuvo una muy buena aceptación, pues se contó con la participación de más de doscientos escritores. Entre esos participantes se encontraba su servidor, quien a pesar de no conocer demasiado del tema decidió participar con un relato llamado La delgada figura de un caballero; uno de los relatos de los que me siento más orgulloso, no sólo porque fue seleccionado para formar parte de la antología (apenas la tercera de este tipo en castellano), sino porque me permitió adentrarme al fantástico universo del steampunk.



      Seguramente te preguntaras, querido lector (y con justa razón): ¿cómo es posible que un profano como yo escribiese un relato steampunk sin tener grandes nociones del género y fuese además elegido para formar parte del proyecto? La respuesta es simple, más no sencilla: investigación.

      Antes de participar en la convocatoria de Dlorean no tenía una idea muy concreta de lo que era el steampunk. En efecto había visto películas (Wild Wild West, con Will Smith, principalmente) e imágenes en la red, pero eso no me daba las herramientas necesarias como para darme a la empresa de escribir un relato.

      En franca ignorancia tuve la fortuna de ser desde siempre un autodidacta, así que dediqué un par de semanas a buscar información y retroalimentación sobre el universo del steampunk. Mis primeros esfuerzos tuvieron resultados escasos, pues aunque existen muchas propuestas graficas disponibles, en el terreno de la literatura hay todavía una escasez importante sobre el tema. En especial de éste lado del océano. 



      Me fue virtualmente imposible hacerme de textos (ya fueran estos novelas o relatos) steampunk, por lo que mis principales fuentes de investigación lo fueron el cine y la animación japonesa (con el anime Steamboy). Devoré cada detalle grafico y cada punto argumental, leí todo lo que estaba a mi alcance (que repito no fue mucho), tomé apuntes y realicé un pequeño experimento titulado La maquina que fabricaba dioses, el cual tuvo el visto bueno de mi amigo y colega Joe Álamo, y sólo entonces me di a la tarea de escribir mi relato.

      ¿Semejante periplo me volvió un experto en el tema? Difícilmente. Sin embargo, sí que me hizo reunir un cumulo de conocimientos respecto al género del steampunk que me gustaría compartir con quienes apenas se van adentrando en él.

      En primer lugar comprendí que hay dos puntos importantes detrás de todo buen escrito steampunk: lo ucrónico y lo distópico. Es decir, se ven retratados eventos históricos que nunca pasaron, o bien, que sucedieron de manera diferente a como se les conoce (lo ucrónico), los cuales tienen gran relación con sociedades anti utópicas (lo distópico). 



      En segundo lugar noté que muchas (o al menos la gran mayoría) de estas distopías ucrónicas o ucronías distópicas, suceden en el marco de la época victoriana (aproximadamente entre 1837 y 1901 d. C.), principalmente dentro de los territorios del imperio británico, siendo la ciudad de Londres el lugar más socorrido.

      Del elemento victoriano se desprenden varias cosas, principalmente lo mecánico y lo industrial. Muchos de los universos steampunk, llegados a este punto ya podemos hablar de varios universos; explotan y sobreexplotan el papel de lo industrial dentro de una sociedad determinada, la cual se ve constantemente maravillada y sobrepasada por el desarrollo de complicados mecanismos, capaces de realizar fantásticas funciones. De esto se deriva que al steampunk le sea muy querido (y a veces necesario) la descripción de artilugios compuestos principal (aunque no exclusivamente) de cobre, madera, cuero, engranes, y activados por la energía del vapor. Los cuales la mayor parte de las veces son capaces de hacer lo mismo (o incluso a veces más) que los aparatos que permite nuestra tecnología moderna.



      A lo victoriano también le debemos también que dentro de los escritos steampunk convivan con personajes ficticios personajes históricos reales como Bram Stoker (autor de Drácula), Mary W, Shelley (autora de Frankenstein o el moderno Prometeo, y a quien está dedicado mi primer relato steampunk), Lewis Carroll (autor de Alicia en el país de las Maravillas y Alicia a través del Espejo), Robert Louis Stevenson (autor de La isla del tesoro y El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde), Arthur Conan Doyle (creador de Sherlock Holmes), Julio Verne (autor de Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en ochenta días y un largo etcétera), Oscar Wilde (autor de El retrato de Dorian Gray), H. G. Wells (autor de La Guerra de los mundos), la Reyna Victoria de Inglaterra (cuyo papel me parece ocioso mencionar), Charles Babbage (científico británico a quien le debemos los primeros diseños de una computadora funcional multitarea), Ada Lovelace (la primera programadora de la historia), Charles Darwin (naturalista ingles que… ¿realmente tengo que decirlo?), Jack the Ripper (quizá el más famoso asesino en serie de la historia, del cual hasta la fecha se desconoce su identidad), y varios más que de momento se me escapan a la memoria.

      Después de toda esta explicación me parece que ya estamos cerca de poder dar respuesta a la pregunta ¿qué es el steampunk? Un subgénero literario de la ciencia ficción (dentro del apartado de los retrofuturismos o de la ciencia ficción especulativa) que tiende a la exposición de tecnologías avanzadas basadas en un modelo energético del pasado, el vapor; en el que la trama sucede en un tiempo y espacio ficticios, enriquecida principal, aunque no exclusivamente, con elementos humanos y materiales de la época victoriana, con una sociedad que evoluciona en una línea paralela a nuestra propia realidad, aunque retomando de ella los elementos que considere propicios. 



      Sin embargo, para escribir una historia steampunk no basta con llenar paginas con descripciones de artefactos de vapor, engranes y personajes de estilo victoriano, todo ello bajo el pretexto de una fantasía tecnológica decimonónica. Como en todo género, la ambientación es tan sólo un elemento del conjunto, el cual no puede avanzar ni prosperar sin un buen argumento que lo sustente.

      Finalmente me gustaría aclarar que aunque el steampunk es un género con elementos bien diferenciados, esto no significa que para que funcione eficientemente tenga que tener todos sus elementos presentes. El steampunk es más que la simple suma de sus partes, lo que nos da pie a imaginar historias con sociedades ucrónicas, basadas en la tecnología del vapor, fuera del mundo victoriano, o en lugar del pasado en un futuro distante o en nuestro presente mismo. O incluso fuera de la órbita terrestre.

      Los límites del género no los marcan sus características y particularidades, sino la imaginación del autor. Quizá se deba en parte a ello que el steampunk puede mezclarse bien con elementos de otros géneros como el policiaco/detectivesco, fantástico, terror, rosa, negro o cualquier otro que permita el enriquecimiento de la trama.

Hay verdaderamente algo muy atractivo en el steampunk. Bien puede ser su estética elegante o la nostalgia hacia mundos del pasado que nos evoca. En cualquier caso, es un verdadero gusto que cada día que pasa más y más proyectos del género van saliendo a la luz. Lo que poco a poco convierte al steampunk de manufactura hispana, en una propuesta seria y de calidad que nada tiene que envidiarle a su contraparte anglosajona.



Bibliografía sugerida al lector

  • Las puertas de Anubis (1983) - Tim Powers
  • Homúnculo (1986) - James P. Blaylock
  • Infernal devices (1987) - K. W. Jeter
  • La máquina diferencial (1991) - William Gibson y Bruce Sterling
  • Steampunk Trilogy (1995) – Paul di Filippo
  • Los horrores del escalpelo (2011) – Daniel Mares
  • Boneshacker (2012) – Cherie Priest
  • Antología Retrofuturista (2012) – Varios
  • Antología Ácronos (2013) – Varios
  • Steampunk Cinema (2013) – Varios
  • Antología Steamtales (2013) – Varios


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