sábado, 20 de septiembre de 2014

Reseña: Rancho Drácula

Como uno de los miembros de esta nueva generación de bolsilibros, resulta un gusto personal el poder conocer la obra de los grandes maestros que nos han precedido y que realizando esfuerzos verdaderamente titánicos lograron crear un legado de enorme riqueza. Por desgracia, tanto el tiempo como el espacio han jugado en nuestra contra y muchas de esas obras bolsilibrescas se han perdido o nunca han podido cruzar el océano y llegar hasta nosotros.
2014 está resultando un año muy importante e interesante para el pulp (o neopulp, de acuerdo al maestro Lem Ryan). No es que antes el género que no es género se encontrase fuera de escena, me consta que ya antes de esta fecha varios autores y editores, pienso en Alberto López Aroca y la gente de Dlorean por ejemplo, mantenían encendida la llama desde su particular trinchera. No obstante, este año ha significado un verdadero estallido de propuestas y obras de marcado carácter pulp que han colocado a éste no género en primera línea.


Corriendo el riesgo de ser un tanto injusto, de entre todas las obras y proyectos que han visto la luz recientemente, sólo hablaré en esta ocasión de la vertiente bolsilibresca de este «bum pulpero». Para los entendidos en el tema, auténticos arqueólogos de librerías de viejo y mercadillos de segunda mano, cuyo entusiasmo es tan increíble como inspirador, nombres como Ralph Barby, Lem Ryan, Curtis Garland o Silver Kane, constituyen la cima del panteón de la literatura de a duro, grandes autores que poco a poco han sido rescatados, conocidos y reconocidos gracias al impagable esfuerzo de estos arqueólogos del pulp en formato de bolsillo.
En una oportunidad futura espero poder hablarles de las reediciones que la editorial Dlorean ha hecho de la obra de Lem Ryan, pero en esta ocasión quiero exponerles mis impresiones respecto al regalazo que ediciones Darkland nos ha hecho al sacar nuevamente a la luz dos de los bolsilibros clásicos imprescindibles: El fantasma de Baker Street de Curtis Garland y Rancho Drácula de Silver Kane.
La reseña de la obra de Garland me la reservaré para otro espacio una vez que concluya su lectura (que estoy disfrutando bastante, tengo que admitir), así que entremos ya sin dilación al único rancho en toda la unión americana que tuvo el honor de tener entre sus muros el verdadero ataúd del vampiro más emblemático de la literatura.
La premisa del bolsilibro de Kane, de extensión más larga que la estándar para ese tipo de entregas, es tal cual la he mencionado ya, la adquisición por parte de un rico minero de una reliquia del Conde Drácula, nada menos que el ataúd que albergó su cuerpo no muerto. Esta extravagante adquisición y su traslado a un apartado rancho van a desencadenar una peculiar serie de eventos, en los que los protagonistas se verán inmersos sin remedio.


Página a página vemos cómo alrededor de Rancho Drácula y su extraña reliquia se desata la ambición, la venganza, la maledicencia, la lealtad y el honor. Todo ello siempre bajo la sombra del vampiro, el cual parece en todo momento estar a punto de entrar en escena para hacer lo mejor que sabe hacer.
Rancho Drácula es la primera obra de Silver Kane que tengo oportunidad de leer y esta basta y sobra para reconocerle su calidad como narrador, pues demuestra ser muy hábil no sólo en la recreación de escenarios, haciendo que el lector realmente se ubique en la época y escenarios, sino también en el despliegue y desarrollo de personajes, auténticos hombres y mujeres del viejo oeste con virtudes y defectos y una ambivalencia que provoca con muy buen tino el que el lector no sepa muy bien siempre por dónde vendrán los tiros.
No soy, y creo que nunca lo he sido, muy aficionado al western clásico, esto es, a historias en las que el bueno (o buenos) se enfrentan al malo (o malos) en un duelo con revólveres, el cual por lo general termina con el héroe cabalgando hacia el horizonte con el sol ocultándose como telón de fondo. Sin embargo, y por extraño que esto parezca, la variante del Weird West sí que me gusta. Será porque disfruto de los anacronismos y de las bestias y seres mitológicos en un entorno y época que no les corresponde pero que sin duda les ajustan muy bien. Ejemplos cinematográficos de esta vertiente del western hay varios, algunos que me vienen a la mente en este momento son: Wild wild west (1999), Rango (2011) Tremors IV (2004) o Volver al futuro III (1990). En el terreno literario nos encontramos con obras como: La rata gigante en el oeste y Cuatreros de Venus, ambos del mitógrafo creativo Alberto López Aroca, a quien volveré más adelante: así como Cazadores de vampiros de Lem Ryan o Reward, de mi hermano de letras Paulo César Ramírez, cuya lectura tengo pendiente.
¿Vale esto para decir que Rancho Drácula es un bolsilibro de temática Weird West? Bien, dado que nos encontramos ante una obra tan peculiar como su misma trama, me temo que el colocar o no dicha etiqueta a los acontecimientos que suceden en la obra podría revelar más de lo que es prudente decir respecto a ella. Por lo que dejo al lector el decidir la cuestión. Eso claro suponiendo que le resulte necesario, pues más allá de ello, Rancho Drácula es una novela que vale, y mucho, por sí misma.
El bolsilibro viene acompañado por un prólogo/estudio introductorio muy ilustrativo escrito por el ya mencionado López Aroca, el cual es una magnífica carta de presentación de la obra que antecede. Finalmente, Rancho Drácula viene coronada por una muy buena portada en tonos negros y rojizos y un puñado de ilustraciones que retratan momentos puntuales de la trama, todas ellas obra de Juanma Cañada Aguilera, ilustrador de mucho talento que ha resultado una grata sorpresa conocer. Y todo ello por un precio de diez euros, lo que una vez más viene a demostrarnos que lo bueno no tiene por qué ser necesariamente costoso.
Me gustaría terminar diciendo que todo es perfecto con esta edición y que uno disfrutará enormemente su lectura. Y aunque es cierto que leer Racho Drácula es un auténtico placer, tengo que señalar ciertos fallos en el texto que lo empañan un poco: la ausencia de algunos acentos y signos de puntuación, una sangría algo larga, guiones de dialogo mal colocados, algún punto después de un signo de interrogación y detalles similares, que aunque no entorpecen la lectura, le restan algo de mérito a lo que por otra parte es una edición muy bella de una gran bolsilibro. Esperemos que en una reedición posterior estos detalles se pulan, pues la obra lo merece.

Características
Título: Rancho Drácula
Autor(es): Silver Kane (Francisco Gonzáles Ledesma)
Tema: Bolsilibro
Editorial: Darkland
Edición: Primera, rustica
Año: 2014
ISBN: 978-84-942819-0-7
Páginas: 191
Precio: 10€

Lo mejor
Buenos personajes y un buen, aunque mañoso, argumento que explica muy bien el por qué los entendidos piensan que Rancho Drácula es una de las grandes obras del pulp bolsilibresco. Su portada y las ilustraciones interiores.

Lo peor

Errores de corrección y ortografía a lo largo del texto, una tendencia que parece extenderse últimamente y que en modo alguno se puede justificar. 

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